Estábamos hablando Iril yo "a nuestra manera" y mientras me contaba el ir y venir de las holas, mientras yo le acariciaba su cabeza, mi mano sentía su energía y vibración que me recorría el cuerpo entero, no sólo por lo bonito que me decía, sino por esa maravillosa e inexplicable vibración de su cuerpo, tan fino y suave, como duro y elástico, difícil? Si es muy complicado explicarlo.

Y mientras él me decía, olas que vais y venís embravecidas hoy, con bordes de espuma burbujeante y blanca, que mas parece un encaje de bolillos, trabajado a la antigua y que contrastan con ese color azul gris plomizo, tan habitual en vuestro padre, el mar, cuando en consonancia con el cielo parece estar enfadado con el sol y éste se resiste a dejarse ver, aliado con las nubes, para que no brille ese maravilloso azul turquesa de los días espléndidos y llenos de luz.

Pero a vosotras, olas que vais y venís os da igual. Os lleváis todo y lo traéis todo, vosotras que arrastráis tanto, llevadme al horizonte con Iril, donde l sol y el mar se abrazan y ya no hay azules, grises o verdes. Todo es rojo fuego, color cálido que conforta los males del alma con solo mirarlo y acaba difuminando el rojo dorado fuego en violeta.

Solo con mirarlo desaparecen las penas del corazón, lo más lúgubre y triste que pase por nuestra mente, se transforma en algo alegre, y palpita el corazón como un pañuelo agitado al viento al decir adiós.

Regresa la alegría la luz y los colores cálidos inundan mi ser, claro que esto no sería posible sin la compañía de mi Iril querido, que no sé si me lo cuenta o me lo transmite. Hoy está poético el chico!!!