Tíbet amenaza a China y sus Juegos Olímpicos y yo también!!!
el 20 mar En: Amigos del mundo SOLIDARIOS CON LOS QUE SUFREN!!! CLAMA AL CIELO!! - 3 comentarios

Deberíamos dejarnos de lo “políticamente correcto” y darnos cuenta del genocidio intelectual y espiritual que durante tantos años, China ejerce sobre el Tíbet, y sabéis porque?? Pues porque tienen miedo al poder de la mente y a la espiritualidad, el materialismo chino nunca podrá luchar con la espiritualidad y solo sabe utilizar la fuerza bruta
Pero para comprender más profundamente este conflicto que cada cierto tiempo estalla en el techo del mundo, las tierras del Himalaya, hay que remontarse muchos años atrás. El Tíbet, cargado de una religiosidad única en el planeta, cuya fe y tradición han querido ser esquilmadas por uno de los gobiernos de ideología más materialista de la historia de la humanidad, intenta sobrevivir a las presiones políticas y económicas de una sociedad globalizada.

EL DESTINO TRASCENDENTAL DE UN NIÑO CAMPESINO
Tensing Gyatso, XIV Dalai Lama, máximo líder espiritual del Tíbet y premio Nobel de la Paz 1989, nació el 6 de julio de 1935 en Taktser, Amdo, parte oriental de Tibet, en el seno de una familia modesta de campesinos, con el nombre de Lhamo Dondhup. A la edad de dos años fue reconocido como la reencarnación del recientemente fallecido Thubten Gyatso, decimotercero Dalai Lama, y recibió el nombre de Jetsun Jamphel Ngawang Lobsang.
Comenzó entonces una nueva vida centrada en la meditación budista, el estudio de la religión y la filosofía. En 1946 conoció al alpinista y aventurero austriaco, Heinrich Harrer, que se convirtió en uno de sus tutores. Su educación religiosa culminó con su nombramiento, a la edad de 23 años, como Geshe Lharampa, equivalente a un doctorado en filosofía budista.
Su responsabilidad como cabeza espiritual de Tíbet se completó con la asunción del poder político dos meses después de que las tropas chinas entraran en Lhasa, en septiembre de 1950. En busca de una salida a la encrucijada que vivía el país tras la ocupación militar, el Dalai Lama se reunió en Pekín en 1954 con el mandatario chino Mao TseTung (Mao Zedong), aunque la dura represión china contra el levantamiento popular en Lhasa en 1959, le forzó a abandonar el país.
Tras su exilio se instaló y formó un gobierno en la ciudad india de Dharamsala. Desde entonces se ha dedicado a recorrer el mundo en busca de apoyo internacional para el reconocimiento de los derechos de su pueblo y acusar a Pekín de "genocidio cultural" en el Tíbet, así como de mantener a miles de presos políticos tibetanos, y de haber incumplido el "Acuerdo de 17 artículos" firmado en 1951, que aseguraba plena autonomía local y el mantenimiento de las condiciones sociales y el sistema político del territorio.
El régimen chino no oculta su ira cuando se refiere al que considera el principal "demonio" del país. Cada vez que el Dalai Lama realiza una visita a un país extranjero, las autoridades chinas presentan sus quejas a los respectivos mandatarios del país anfitrión por considerar que se interfiere en los asuntos internos chinos.
En los últimos años, el Dalai Lama ha renunciado a las pretensiones independentistas que mantuvo durante sus primeros años, y su deseo sobre el Tíbet se centra en pedir una "verdadera autonomía" que permita a su pueblo preservar su "identidad cultural, lingüística y religiosa". El Dalai Lama no oculta su deseo de morir en Tíbet, pretensión que se le niega desde el gobierno chino a pesar de su promesa de retirarse de la vida política cuando llegue el momento de su retorno.
TÍBET, HISTORIA DE UN PAÍS SOMETIDO
El conflicto en el Tíbet nace de desacuerdos sobre la historia de las relaciones entre China y el Tíbet, y es muy anterior al régimen comunista nacido en 1950 en Pekín. Mientras China asegura que el Tíbet es parte del país asiático desde hace siglos debido a uniones dinásticas, los tibetanos piensan que el país fue sometido injustamente por los chinos en diferentes periodos de la historia, el último de ellos desde hace 58 años.

Se considera que los pueblos tibetanos comenzaron a ser una entidad política diferenciada hacia el siglo VII, cuando se constituyen como un reino. Songtsen Gampo (604-650), héroe nacional tibetano, fue el que logró unificar los pueblos del Techo del Mundo. En tiempos de este primer rey comienzan los vínculos del Tíbet con la vecina civilización china, ya que siguiendo políticas de alianzas se casó con una princesa china llamada Wencheng, de la dinastía Tang (aunque también tuvo una esposa de Nepal).
En esta unión se basa China para afirmar su soberanía sobre la región, algo a lo que se oponen los independentistas tibetanos, que afirman que el aislamiento geográfico de la región le ha permitido ser virtualmente independiente durante gran parte de su historia, pese a las injerencias de potencias vecinas y occidentales.
China asegura que hacia 1372 la recién formada dinastía Ming otorgó al mandatario tibetano una suerte de "virreinato" y le obligó a pagar tributo a la corte china, lo que en esencia significaba el dominio del imperio chino sobre el Tíbet, cuestión que no es reconocida por los independentistas tibetanos.
En 1720, la última dinastía china (Qing), aprovechando un conflicto entre dos líderes tibetanos, invade el Tíbet e instaura un gobierno que estaría encabezado por el Dalai Lama. En 1913, aprovechando la caída de la dinastía Qing en 1911 y el caos de los primeros años de la República de China, el Tíbet declara unilateralmente su independencia.
La anarquía que China sufrió en las décadas posteriores permitió a Tíbet fortalecerse como entidad independiente a principios del siglo XX, situación que terminó en 1950, cuando, un año después de la fundación del régimen comunista en Pekín, las tropas chinas "invadían" el Tíbet (según los independentistas tibetanos, mientras los chinos hablan de "liberación" del feudalismo en el territorio).
Los tibetanos se levantaron contra el dominio comunista en 1959. Pero el fracaso de la rebelión iniciada el 10 de marzo de ese año (y cuya conmemoración motivó las protestas de la semana pasada) dio lugar a la huida del Dalai Lama y a la creación de un Gobierno tibetano en el exilio. Según ese gobierno, la represión del ejército chino contra el pueblo tibetano y su cultura en medio siglo se cobró más de un millón de muertos, así como la destrucción de monasterios y templos, especialmente durante la Revolución Cultural (1966-76).
La represión también aumentó tras las protestas de 1989, para conmemorar el 40 aniversario de la rebelión. En la actualidad, los tibetanos han vuelto a sacar a las calles de China e India y de todas aquellas ciudades donde se encuentre su exilio las protestas que desde hace siglos les mantiene unidos.

Ya comprendo que es largo de leer, pero vale la pena, además tenemos varios días para reflexionar, para ver que se puede hacer!!!
DRAGONES ALADOS VUELAN SOBRE MI MENTE





Volví a sentir unas inmensas ganas de vivir cuando descubrí que el sentido de mi vida era el que yo le quisiera dar.
Cuanto más se aproxima uno al sueño, más se va convirtiendo la Leyenda Personal en la verdadera razón de vivir.











