Leía el otro día en algún sitio, que al príncipe Felipe le protegen 5 burbujas de seguridad. Bien si las necesita, ellos sabrán, yo no entiendo o no quiero entender ni de protocolo ni de seguridad de la Casa Real, me da igual. Por mi como si no existiera, que sería mejor y nos costaría menos dinero y habría mas para repartir al necesitado, vaya digo yo....

Este no es el motivo de mi post, el motivo es que a mi, me protegen 7 burbujas, la primera empezando desde mi, mi propia aura o luminosidad que desprendemos los humanos, mi propio ser ya me defiende de agresiones externas por si mismo.

Segunda burbuja, la protección de mi querido consorte, que a veces hasta me molesta, pero lo hace con toda su buena intención y eso es lo que vale.

Tercera burbuja, "el poder de tres" como llaman mis hijos a sus reuniones, que dicen que siempre que están juntos les sube el poderío y que son también mis protectores porque así lo sienten.

Cuarta burbuja, mi hermana, que es como mi segunda madre y mis sobrinos que están en mi corazón y son como hermanos, ya que se acercan mas sus edades a la mía, que la de mi propia hermana.

Quinta burbuja, mis perros, defensores a ultranza de su castillo y sus habitantes, dueños y señores de sus ladridos, que no hay coche ni persona que ose pararse delante de la puerta, incluso algunos, cruzan a la otra acera, por si acaso... Tienen una gran valla y una enorme puerta de hierro, por la que no pueden asomar el hocico mas que por debajo, pero ellos demuestran que están en su territorio.

Sexta burbuja, las paredes de mi casa, que me resguardan del frío y del calor, de la lluvia y el viento y de todo lo malo que yo no quiero que entre y la casa sabe que la quiero y así quiero que sea.

Séptima burbuja, las lindes del jardín y el espacio que hay entre ellas y la casa misma, los laureles, los pinos, los naranjos y limoneros, además de el peral, la higuera, el ciruelo, la viña, los cerezos y el albaricoquero. La gran palmera y todas las otras diferentes tipos de palmeras y plantas autóctonas, todas ellas rodeadas de los cipreses y yedra que se entrelazan entre si y me aislan del exterior que da gusto.

Siete burbujas que agradezco a la vida enormemente por habérmelas concedido y trataré de cuidar al máximo para que ninguna se rompa ni resquebraje, para que aquí en este mismo sitio no se pierda nunca la seguridad del alma, que aunque tenga muchas cosas por hacer, va sintiéndose satisfecha, cuando vuelve la vista atrás y ve el camino recorrido y pesa mas lo bueno que lo malo.

Siete burbujas de seguridad para una plebeya!!! Y además puedo ir de compras sin mas escolta que mi seguridad y mi amante, amigo, marido. Esto no tiene precio.