DIA DEL HERMANAMIENTO BLOGUERO CON CONEJIN

Y CARACOL

Chunga está la cosa. Los musulmanes fanáticos amenazan con reconquistar España y Europa. Pero tienen un grave déficit: sin libertades no se va a ninguna parte.

Muy oportuno el Ochocientos aniversario del Poema del Mío Cid (1207 – 2007), porque más nos vale aprenderlo de cabo a rabo, y estudiar a los sarracenos ante la invasión demográfica musulmana, el órdago nuclear de Irán y las amenazas yihadistas sobre Al Andalus.

Tal vez a algunos les suene a catastrofista, pero las voces de Giovanni Sartori o Bernard Lewis alertando del nuevo peligro que se cierne sobre la Vieja Europa se apoyan en datos inapelables.

Viene esto a cuento por la decisión del mando militar norteamericano de crear un paraguas estratégico en África, donde los servicios de inteligencia ya han detectado focos de Al Qaeda dispuestos a exportar la guerra terrorista a Europa.

Pretenden los seguidores de Bin Laden convertir a regiones como Somalia, Argelia o Mauritania en rampas de lanzamiento del yihadismo contra ese atajo de infieles y depravados que somos nosotros.

Ya sé que al occidental medio, ahíto de tele y amuermado como una boa haciendo la digestión, esta murga se la trae al pairo. Ya sé que esas ansias expansionistas de los moros le suenan a chino.

Pero es preciso que juzgue a estos nazis del turbante con categorías diferentes a los de un europeo del siglo XXI.

A ver si lo entendemos: Para el musulmán fanatizado, el fin de la Historia no es cosa de Fukuyama: ese the end se produjo en la Edad Media. Todo lo que ha venido después (la Ilustración, el avance tecnológico, los derechos humanos etc.) no va con ellos. Por eso reclaman Córdoba y Granada, como si no hubiera transcurrido cinco siglos. Por eso pretenden reconquistar media España, como subraya Gustavo de Arístegui en su blog.

Lo tienen fácil, sin necesidad de recurrir al explosivo. Es mucho más eficaz otro tipo de bomba: la demográfica. El campo de pruebas ha sido Ceuta y Melilla, donde la población musulmana no tardará en merendarse a la española. Después seguirán expandiéndose por la Península, mediante lo que Arístegui llama la táctica del "pie en el umbral". Pones el pie y ya no hay quien te saque.

Hablamos de fanáticos. No del grueso de musulmanes, buena gente, que no pretende sino sacar a su familia adelante, trabajar y vivir en paz. Pero los yihadistas se aprovechan de ese caudal de moros normales, en creciente expansión, para reclutar a sus kamikazes y para imponer su política de hechos consumados.

Media Europa está ya infectada con el virus del islamismo, amenazando gravemente a una civilización que se rinde inerme, bajísima de defensas en el terreno de las creencias y convicciones.

Rabiosos como perros salvajes, los revanchistas del Corán no saben como devolver el golpe a Occidente. Lo intentaron con el socialismo y después con el fracasado experimento del panarabismo. Ahora han desempolvado el islamismo y la cruzada contra el infiel.

Chunga está la cosa.

Pero no todo está perdido. Aunque la amenaza a medio plazo (unos cincuenta años según los expertos) es de órdago, tres factores invitan a la esperanza, por débil que parezca.

1) Los países musulmanes de Oriente Medio no eran nadie sin petróleo y volverán a ser unos parias cuando esas reservas menguen significativamente. El problema es que para entonces pueden haberse convertido en potencias nucleares.

2) No tienen unidad. Sin la autoridad de un califa, desde 1924, carecen de norte y criterio. Vacío que están llenando los grupos radicales o la franquicia del Mal (Al Qaeda).

3) No entienden la libertad. Podrán reducir el mundo a pavesas pero no podrán levantar otro nuevo, porque sin libertad no se va a ninguna parte (Véase el tiempo miserablemente perdido por el comunismo durante el siglo XX)

De los tres factores, el tercero es definitivo. La actitud de quien lo fia todo a la violencia y la destrucción del infiel revela su falta de fe en la libertad. Poca capacidad de convicción tiene un credo que necesita la espada para imponerse. Nulo sentido común tiene quien pretende separar el trigo de la cizaña, como si fuera posible un mundo perfecto y maniqueo.

No, miren ustedes, señores de la yihad, que sólo saben aullar, echar espuma por la boca y prender fuego a lo que no les gusta. El mundo es sucio, desordenado y complejo. La vida no es una película de buenos y malos.


Nosotros, los occidentales, infieles, depravados, somos un desastre. Pero hemos traído al mundo el concepto jurídico de persona, la separación de Iglesia y Estado y la fe en la libertad. El sustrato cristiano –hoy casi en las catacumbas- constituye un formidable pulmón de libertad, de fe… y de sentido común. Nosotros, con la libertad, hemos llegado a la Luna, inventando la penicilina y aportado las alegres sinfonías de
Mozart. Ellos, con su ciego determinismo, no han salido del desierto.




Después de leer esto, y recapacitando un buen rato, me pregunto, si esto fuera cierto:

1º.- Yo creo que no lo vería, pero mis hijos si!!!

2º.- Alguien cree, que seremos engullidos, aunque durante ocho siglos estuvieron en la peninsula y muchos lleven su sangre en sus antepasados…

3º.- En realidad pienso, que llegará un día en que seremos, o seran, claro porque yo no lo vere, una raza única, y será mas complicado o mas fácil convivir. Quizá para entonces esten todos unidos, porque la amenaza llegue de otros planetas. Quien sabe?

Y mientras tanto, porque nos calientan la cabeza con la invasión, pero si esto lo vemos cada día, en los mercados en los colegios públicos, en las tiendas y no me refiero a todos los inmigrantes, si no a los que no se integran, a los que pretenden montar aquí su propio país e inculcarnos sus ideas.

Muchos españoles fueron emigrantes, pero no se les ocurrió, montar una plaza de toros en Frankfurt, por poner un ejemplo. Y todos trataban de integrarse, aunque luego en sus casas recordaran su España, es la del emigrante de la canción. Aunque fuese una España de pandereta, era su España.

Y ahora? No somos un país de pandereta? Con un Gobierno sin rumbo y una oposición a la deriva, que igual da, que me da lo mismo.