Hermanamiento VII de los blogs de:

Caracol

Conejín


No me acuerdo… Cris*

Pregoneros, pastores, organilleros, barquilleros, los maestros de antiguos oficios se resisten a que estos desaparezcan, ¿se puede evitar?

¿Quién no recuerda la melodía que acompañaba la llegada del afilador a la puerta de nuestra casa? El avance de las tecnologías y de los sistemas de trabajo ha traído consigo la paulatina – o brusca, según los casos- desaparición de oficios tan antiguos como el de pastor, afinadores de órganos, artesanos toneleros, limpiabotas, serenos o pregoneros. Sin embargo, aún quedan viejos maestros de estos oficios que se resisten a dejarlos, y organismos, instituciones y particulares que luchan por que no se pierdan.

Es el de afilador, los afiladores se dedicaban a ir de un pueblo a otro con su bicicleta (o su ciclomotor posteriormente) en la cual tenían acoplada una rueda de piedra que giraba al dar pedales (con la bici parada y la rueda motriz en vuelo), esta piedra servía para afilar cuchillos, tijeras, hachas, etc.

Para anunciar su llegada al pueblo tocaban una curiosa flauta. Ahora casi han desaparecido, y ya hace años no suena por los pueblos su flauta.

Teniendo en cuenta que los oficios tradicionales no sólo han servido, y sirven, a familias de sustento económico, sino que en muchos casos también suponen un atractivo turístico, social e histórico como patrimonio de nuestra cultura, se comprende el creciente interés por salvaguardarlos. Además de las de los programas que incluyen las delegaciones de Cultura de miles de pueblos españoles que con la extinción de estos oficios también ven peligrar su economía e historia, hay iniciativas concretas que buscan impulsar estos viejas formas de vivir.

En España, sólo alguno de los 187 faros que existen en servicio continúan vivos gracias a un farero de profesión, ya que su funcionamiento está completamente mecanizado. Ignacio Fernández trabajó en un faro hasta 1993 y mantiene una interesante página Web, www.farosferrol.com. Sus compañeros Javier Pérez de Arévalo, el último farero de La Mola (Formentera), y Eugenio Linares, responsable de la torre de Estaca de Bares (La Coruña) han publicado sendos libros sobre sus vivencias una vez abandonada esta actividad.

Fareros con nostalgia de su torre

Sólo unos pocos de los 187 faros que existen en servicio en España mantienen viva la profesión del farero o torrero, que es como se conocía al encargado del faro en el siglo XIX. Ha sido mecanizada hasta la Torre de Hércules, la linterna más antigua del mundo en funcionamiento, con XIX siglos de historia delimitando las costas coruñesas. Ignacio Fernández trabajó en un faro hasta 1993 y mantiene una interesante página Web, www.farosferrol.com. Sus compañeros Javier Pérez de Arévalo, el último farero de La Mola (Formentera), y Eugenio Linares, responsable de la torre de Estaca de Bares (La Coruña) han publicado sendos libros sobre sus vivencias una vez abandonada esta actividad.



Escuelas para el pastor del siglo XXI

Técnicos y políticos navarros y vascos no veían claro allá por 1997 el relevo en la explotación del ovino lechero. La profesión de pastor apenas llama la atención de las nuevas generaciones y es esta la razón por la que nace la Escuela de pastores de Arantzazu (Guipúzcoa), iniciativa de técnicos y políticos navarros y vascos que veían como el relevo generacional de esta profesión peligraba. Ahora, en esta escuela se forma a aprendices de toda España e incluso de otros países europeos y latinoamericanos; se les enseña a manejar un rebaño, empezar a ordeñar, esquilar e incluso a elaborar quesos. Una vez finalizado el curso, se ayuda a los alumnos a poner en marcha su propia explotación.


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Las dependencias de un caserío hacen de improvisadas aulas en las que Batis Otaegui, coordinador del centro, forma a aprendices de toda España e incluso de otros países europeos y latinoamericanos. Con el certificado de pastor en la mano, a los alumnos se les ayuda a poner en marcha su propia explotación. Aprender el oficio requiere 900 horas de teoría y práctica. Tiempo suficiente para manejar un rebaño, empezar a ordeñar, esquilar e incluso a elaborar quesos. Desde la puesta en marcha de esta iniciativa han sido 133 los alumnos que han pasado por la escuela, el 23% mujeres.

Esta especie de autoescuela para pastores no es única. Hace dos años abrió sus puertas la de Fortanete, en Teruel.

La evolución económica y tecnológica ha dejado en la cuneta oficios como el del hielero, afilador, barquillero y amenaza a otros como el del orfebre, farero, pastor e incluso zapatero y costurero. Sin embargo, aún quedan empresas boyantes e instituciones con interés en mantener estas ocupaciones.

Jorge Muga, director Técnico de Bodegas Muga, reconoce que fabricar barricas en sus dependencias de Haro (La Rioja) sale entre un 20% y un 30% más caro que adquirirlas en el mercado. 'Existen miles de toneleros en Europa, pero tan solo un puñado de cuberos, y el nuestro, hasta donde llega mi conocimiento, es el último cubero que queda en España', dice Muga.

La razón de mantener esa tradición en la bodega tiene que ver más con la calidad de los caldos que con cualquier política de recursos humanos. 'Después de la uva, que es la materia prima principal, debemos controlar concienzudamente todo lo que concierne al roble'. Y es que no es lo mismo, según desvela el técnico, criar un vino en barricas de roble del bosque de Limousine que hacerlo con material de Troncáis: 'Ambos son bosques franceses muy próximos, pero las diferencias de calidad son abismales'. La plantilla de Muga incluye cuatro toneleros y un cubero, con una media de 20 años de experiencia.

Otro punto del país donde se planta cara al olvido es la localidad cordobesa de Dos Torres, (2.600 habitantes), en el valle de Los Pedroches. Allí vive Antonio Olmo, quien aprendió las artes de la cestería con 16 años, cuando empezaba a trabajar en los olivares. Este vecino colabora hoy con la Concejalía de Cultura como monitor de un taller en el que se enseña a manejar el mimbre o las varas de olivo a decenas de vecinos de todas las edades. 'Nuestro pueblo está declarado Bien de Interés Cultural por la Junta. Destaca nuestra arquitectura, pero también tratamos de mantener nuestras tradiciones tanto en materia de oficios, como de gastronomía, folclore u oficios', señala Reyes Gutiérrez, concejal de Cultura de Dos Torres. Las cestas resultantes ya no van y vienen a los olivares, donde se ha impuesto el plástico. Ahora se utilizan para colocar la ropa planchada o en la recogida de setas.

No podía faltar el organillero y tantos otros que creo que ya me he excedido demasiado, asi que con un foto de "El Organillero" me despido hasta otro día, con mas oficios que se van dejando en el olvido...