Vivir es muy simple…
Podríamos crecer desde el centro. Cuando una flor se cierra crece por la periferia. Nosotros también nos cerramos a la luz cunado vivimos para las apariencias o las formas externas.
Vivir es muy simple. Vivir es ejercer de aprendiz, y éste es el alma que sirve y que está los pies del maestro, del hijo, del hermano, del pájaro, del árbol, del río, del gobernante, de la humanidad… Si vives como aprendiz estás en tu centro y puedes disfrutar la vida. La vida es como una rueda a gran velocidad. En la periferia rige la fuerza centrifuga. La vida nos alcanza en la periferia no más que para sobrevivir. Pero hay un ojo del huracán, un lugar de máxima quietud, donde recibes la conciencia del ser y ese es el centro de la rueda.
El reino de los cielos es el reino la inocencia y de los procesos, del crecimiento permanente. Cuando eres inocente puedes fluir como los niños. Podrías nacer y brotar como un manantial fresco. Ese es el eje de la rueda de tu vida. Podrías permanecer siempre en el eje de la vida. Podrías estar en tu centro, ser el aprendiz inocente y sensible. Sólo tienes dos posibilidades: o vives o te mueres lentamente. O aprendes y enciendes ese fuego interior en tu corazón o simplemente sobrevives y vegetas como la víctima en la periferia. La víctima no puede servir. Su pregunta no es qué es lo que yo voy a dar a la vida, sino qué es lo que la vida me va a dar a mí. Es una pregunta que nace del egoísmo de vivir en periferia.
Vivir es también recibir la herencia del reino animal. El regalo de este reino es el primer camino hacia la libertad. Ya no tenemos raíces, ya no estamos sólo en un único sitio, tenemos patas y nos podemos mover. Empieza el embrión del instinto que nos conduce por el sendero de la evolución hasta el libre albedrío. El instinto animal es un regalo de tal naturaleza... Qué magia hay en esos perritos que llevan los viejitos por las calles de Paris? Ellos son su familia, pues quizás perdieron a sus hijos...
Seis millones de niños mueren anualmente de hambre. Con un poquito de nuestros desechos se podrían salvar, con un poquito de nuestra amistad y solidaridad y de generosidad podrían vivir. Un poquito de lo que nos sobra es exactamente lo que precisan esos niños para sobrevivir. Hay un millón y medio de niños ciegos. Con un poquito de vitamina “A” los podríamos salvar.
Mientras mueren 6 millones de niños de hambre, hay 6 millones con malnutrición severa que no se van a morir. Posiblemente haya otros 300 millones de niños con desnutrición moderada que tampoco se van a morir, pero que han malnutrido su cerebro. Un cerebro no nutrido no es un cerebro de paz, es un cerebro sin amor y nuestros hijos se van a encontrar con ellos en las calles. ¿Qué va a pasar entonces?
¿Donde está nuestra humanidad? Es muy cómodo hablar de humanidad y no comprometerse con ella. Es cuestión de comprometernos, no de culparnos. Es cuestión de sentir nuestra humanidad e implicarnos en esa gran corriente que nos puede permitir conquistar el más bello de los valores que es la solidaridad. La más bella oportunidad de ser felices es ser solidarios.
Los estudios demuestran que el principal agente de felicidad es hacer felices a otros. Un gobernante es feliz porque hace felices a sus súbditos, una madre porque hace lo propio con sus hijos… Un budista, un bodhisatva, un meditador, un servidor del mundo… es feliz porque hace el vacío y a través del vacío lograr la plenitud y través de ella el éxtasis que es la entrega total a la corriente del Ser.
Podemos encontrar la posibilidad de servir aquí y ahora. Podríamos dejar de criticar a nuestros gobernantes y saber que la energía sigue al pensamiento. Aunque no estemos de acuerdo, es preciso enviarles lo mejor de nuestros pensamientos y oraciones para que se puedan iluminar y hacer lo mejor.
Podríamos llevar luz a nuestros médicos y a nuestros sistemas médicos, pues ellos también son víctimas de una macroeconomía, de la formación, de un sistema regido por la posesividad, la explotación, la violencia... Podríamos ayudar a limpiar las atmósferas astrales emocionales de la confusión.
La ciencia del valer no puede estar separada de la ciencia del ser. Vales por lo que eres. Se trata de reconocer los tres valores esenciales: el amor, la paz y la libertad, valores que nutren nuestro ser. Con la paz nuestro cuerpo físico está en armonía. Con amor el cerebro, concretamente la parte que rige las emociones, está nutrido. Cuando tenemos libertad nutrimos también nuestro cerebro humano, ese cerebro que nos ha sido regalado para la evolución, para crear.
Servir es la única manera posible de vivir humanamente. Servir es actualizar el ser, es convertir una esencia posible en una existencia real; es convertir un potencial humano infinito en una fuerza externa activa y efectiva, que sea transformadora y transmutadora del mundo. Servir es el canal que conecta el ser a la existencia.
Somos sí y pero es preciso demostrarlo. Servir es participar de esa corriente que conecta toda la evolución en el seno del cuarto reino de la naturaleza, que es el reino de la humanidad, con el quinto reino, que es el reino de las almas.
Podrías sembrar un árbol, siémbrate. Tu eres un árbol, el árbol de la vida. En cada paso vas fecundando tus caminos y en cada primavera puedes florecer. Podrías escribir un libro, escríbelo, no tienes porque ser escritor. Escribe en el libro vivo de tu piel con tus caricias, en el libro de tus ojos con tus miradas. Escribe en el libro de tu corazón. Graba con el fuego de la vida.
Que tu vida sea un libro que tus hijos puedan leer, que tus enseñanzas no sean palabras muertas, ni tus valores sean valores cadavéricos. Que tus valores sean el valor del ejemplo, el valor de la vida. Podrías callar y hablar desde tu respiración, desde tu actitud y desde aquello que estás haciendo con corazón. Podrías inclusive olvidar las técnicas de meditación y de oración. Podrías olvidarlo todo salvo ser y nacer dentro de ese torrente de amor que hay dentro de ti.
¡Que bueno que volvamos a vivir!

DRAGONES ALADOS VUELAN SOBRE MI MENTE


Volví a sentir unas inmensas ganas de vivir cuando descubrí que el sentido de mi vida era el que yo le quisiera dar.
Cuanto más se aproxima uno al sueño, más se va convirtiendo la Leyenda Personal en la verdadera razón de vivir.















eltioantonio dijo
Muy hermoso Cris*, todo esta dicho. Sin duda alguna parece que estamos más ocupados en otras cosas que el dolor y las necesidades ajenas.
Besos y buena semana
15 Julio 2007 | 10:04 PM