¿Es posible usar las críticas de forma constructiva?

La respuesta es sí, siempre que no las empleemos para reafirmarnos a costa de los demás o nos cerremos a la información que nos ofrecen sobre nosotros mismos.

APRENDER A ACEPTAR Y VALORAR LAS CRÍTICAS
Estamos más acostumbrados a juzgar y tratar de cambiar a los demás que a nosotros. Asimismo, escuchar críticas requiere humildad, pues es muy fácil reaccionar defensivamente a la desaprobación pero muy difícil reconocer verdades sobre uno mismo.
En la distancia se perciben con mayor claridad los problemas. Por esta razón a menudo los demás pueden captar aspectos de nuestro carácter que a nosotros nos resultan más complicados de ver. Compartir esa visión recíproca puede ser sumamente útil y aportar una base sincera para el crecimiento mutuo. Mas para que eso sea posible es crucial que exista cierta igualdad de condiciones a la hora de manifestar las opiniones. Si se hace una crítica y se espera que sea bien escuchada, también se tiene que estar preparado para atender una observación de la otra persona.
Para realizar este intercambio de pareceres es preferible esperar el momento en que exista una disposición receptiva por parte de ambas personas. La crítica que nace y se recibe desde la comprensión y la aceptación de los defectos propios y ajenos es la que mayor ayuda podrá brindar. Todos tenemos fallos, y hay que pensar que detrás de cada defecto se esconde una virtud. Admitir y reconocer los propios errores es lo puede permitir sacar mayor brillo a las cualidades que poseemos.
Cuando nuestra apreciación es más interna y no pendemos tanto del hilo de la valoración de los demás, podemos escuchar sin tanto temor lo que molesta de nosotros. Es necesario equilibrar nuestra visión, ver tanto lo bueno como lo malo y utilizar este conocimiento a favor nuestro y de las personas con las que nos relacionamos.

MÁS ALLÁ DE LA AUTOCRÍTICA
Cuando la voz interior está constantemente criticando, los juicios se dirigen tanto hacia uno mismo como hacia los demás. Estas pautas pueden ayudar a encauzar la autocrítica:
• Ensayar la aprobación hacia uno mismo. Tomar conciencia también del lado positivo que se posee, aceptarse a pesar de cometer errores. Sentir que se puede ser amado a pesar de ser imperfecto.
• Reemplazar el deber por el deseo. Aprender a diferenciar ante cualquier decisión si es algo que uno mismo se obliga a hacer o es algo que realmente se desea. En lugar de decir: «tengo que...», mejor expresar: «elijo...» o «si quiero, puedo...»
• Aprender a admitir errores. La enseñanza del perdón y de la autoindulgencia es muy importante. Perdonarse a uno mismo significa sentirse perdonado para poder perdonar también a los demás.