TIBET HA DE SER LIBRE!!! FREE TIBET

Cuando luchamos por un Tíbet libre, en realidad, estamos luchando por la libertad de los pueblos y las naciones oprimidas del resto del
mundo. Las auténticas batalles por la libertad son disputadas,
desesperadamente, por personas que están decididas no sólo a dejar sus quehaceres diarios o carreras, sino incluso sus propias vidas. […] . Cada victoria de la libertad sobre la tiranía, no importando donde ésta se realice, supone una espaldarazo para las restantes causas existentes. […]
Es de vital importancia el mantenimiento de nuestra lucha, del Rangzen [independencia, en tibetano]. La lucha por la libertad de los tibetanos debe buscar maneras efectivas de hacer frente a la tiranía china, tanto dentro del Tíbet, como en los restantes puntos del planeta donde los chinos estén dispuestos a someter a las naciones
libres a todo tipo de presiones. […] Nuestra esperanza en alcanzar
la independencia es vital para la gente que vive en el Tíbet.
El mantenimiento de nuestra lucha por la libertad, desde el exilio,
alienta a los tibetanos bajo la tiranía china; a los tibetanos
que, a diario, han de seguir padeciendo los terribles sufrimientos
generados por sus ocupantes, por los invasores.
Nosotros, individuos y organizaciones firmantes, apoyamos decididamente a los tibetanos que demandan su libertad. Apoyamos, sin fisuras, a aquellos tibetanos residentes en el Tíbet, a aquellos que ponen en peligro todo, incluso sus propias vidas, en esta búsqueda de la libertad y la democracia.
Exhortamos a todos los países del planeta y a las Naciones Unidas a que apoyen el inalienable derecho de los tibetanos a disfrutar de su independencia como nación. Pedimos que se reconozca la justa causa del pueblo tibetano y se le brinde ayuda a aquellos que, noblemente, buscan la independencia, la libertad y la democracia a toda costa.
Jamyang Norbu, Philadelphia, 4 de julio de 2007.
[Yo, “Nomeacuerdo... Cris*” me adhiero, sin fisuras, y a título individual al presente manifiesto]
No creo ni en los héroes ni en los ídolos de masas; ni creo que la historia esté marcada por personalidades con un don especial, directoras [según las escuelas de producción historiográfica más tradicionales] de la vida de las masas. Y muy a pesar de no creer en esta arcaica y absurda concepción de nuestra historia y del mundo del presente, sí creo en que, de cuando en cuando, existen seres humanos que desafían las lógicas imperantes, el funcionamiento de sus respectivas sociedades o, incluso, el orden mundial. Junto con Mahatma Gandhi, el actual Dalai Lama [el XIV] es, con toda probabilidad, uno de los seres humanos que entrarían en la categoría anterior.
Testigo del período más turbulento de la historia de Asia, del imperialismo europeo, la caída del Imperio chino, la creación del Japón imperial o la invasión de su propio país por el monstruo comunista, el Dalai Lama, exiliado desde hace casi medio siglo en la India, representa los valores fundacionales del pacifismo moderno. Su vía para solucionar el conflicto tibetano, la vía media o intermedia, a pesar de sus casi nulos resultados prácticos, es uno de los pocos [por no decir únicos] ejemplos de lucha pacífica. Sin bombas,
rifles o asesinatos, los tibetanos liderados por el Dalai Lama han
sido capaces de mantener una lucha moralmente asentada en los
principios no-violentos del budismo y en la vía abierta en el pasado siglo por el Mahatma. Y es esa lucha sin sangre ni violencia, pero apartada de los objetivos de las cámaras, las televisiones o los periódicos sedientos de extremismos y barbaries, la que nos recuerda que existen vías alternativas a las explícitamente violentas para defender los derechos humanos o la libertad de los pueblos. Por ello, el Dalai Lama es la personificación del pacifismo, del respeto por las ideologías ajenas o la convivencia interétnica e interreligiosa en el mundo multipolar y globalizado. Hoy, Su Santidad, el XIV Dalai Lama del Tíbet, visita España en una gira que lo llevará
por una serie de países europeos. Y como ya viene siendo
costumbre, uno de los líderes religiosos y políticos mejor valorados por la opinión pública mundial, que se autodefine como un simple monje, pero que atrae a miles de personas allá por donde pasa, deleitará a todos aquellos que acudan a las conferencias programadas con la aparente simplicidad de unos argumentos que esconden un mensaje mucho más profundo: el mensaje budista de la no-violencia y el respeto a todos los seres vivos. Bienvenido Dalai Lama.
DRAGONES ALADOS VUELAN SOBRE MI MENTE



Volví a sentir unas inmensas ganas de vivir cuando descubrí que el sentido de mi vida era el que yo le quisiera dar.
Cuanto más se aproxima uno al sueño, más se va convirtiendo la Leyenda Personal en la verdadera razón de vivir.















eltioantonio dijo
Ojalá ellos y los que lo necesitan sean libres, es lo único que puede salvar al hombre.
Besos Cris*
15 Septiembre 2007 | 04:36 PM