Krishnamurti ¿como mira Usted su vida? 3
En sus vidas cotidianas no hay belleza. Sus maestros religiosos y sus libros han recalcado que deben ustedes vivir sin deseo, que no deben mirar a una mujer, porque podrían sentirse tentados y, para encontrar a Dios, deben ustedes ser célibes. Pero nuestra vida cotidiana es contraria a todas las sentencias de los maestros. La realidad es que somos lo que somos: seres humanos mezquinos, insignificantes, estrechos de miras, atemorizados; y sin cambiar eso, por más que uno busque la verdad o hable con arrojo y erudición, o por más que uno interprete los innumerables libros sagrados, nada de ello tiene ningún valor. Más les valdría tirar todos los libros sagrados y empezar de cero, porque ninguno de ellos, con sus maestros y gurús, les han aportado a ustedes ni la menor claridad; su autoridad, su disciplina coercitiva y sus sanciones no tienen ningún sentido. Así que mejor harían desechándolos todos y aprendiendo de sí mismos, pues en eso reside la verdad, y no en la “verdad” de otro.

¿Es posible, entonces, cambiar nuestra vida? En sus vidas reinan el desorden y la fragmentación: en el trabajo son una cosa; en el templo, otra (si es que siguen acudiendo al templo); en la familia, otra completamente distinta; y, ante alguien con autoridad, se convierten en seres humanos timoratos, alterados, aduladores. ¿Podemos cambiar todo eso? Porque, sin cambiar nuestra vida diaria, preguntar qué es la verdad o preguntar si hay o no hay un Dios no significa nada. Somos seres humanos fragmentados, hechos pedazos; y sólo cuando uno es una entidad íntegra, completa, tiene posibilidad de descubrir algo que es intemporal.
DRAGONES ALADOS VUELAN SOBRE MI MENTE
Volví a sentir unas inmensas ganas de vivir cuando descubrí que el sentido de mi vida era el que yo le quisiera dar.
Cuanto más se aproxima uno al sueño, más se va convirtiendo la Leyenda Personal en la verdadera razón de vivir.














