OCÉANOS: LA VIDA MÁS GRANDE Y EVOLUCIONANTE -2-

No sólo la vida contenida en sus mantos de agua está en constante evolución. La propia forma de los océanos y sus componentes han ido mutando a lo largo de los milenios. Hoy sigue haciéndolo. Se imaginó una Pangea o continente único para dibujar nuestro mundo hace miles de millones de años y circundándolo un inmenso océano llamado Panthalassa. El planeta líquido en su interior y elevado a temperaturas altísimas producía movimientos internos que pudieron terminar desmembrando Pangea. Dispersando sus trozos (continentes) hacia el exterior y por ende formándose océanos más pequeños. En consecuencia la masa marina terrestre quedó dividida en cinco grandes porciones conocidas como Los cinco Océanos:

El Ártico, 14 millones de kilómetros y colindante al Polo Norte, se encuentra helado en gran parte. Es en él dónde se desarrolla la vida en su nivel más básico, algas y líquenes. Dónde se adaptaron los grandes mamíferos enlazados al agua: Oso polar, pingüinos, focas, leones marinos, morsas, etc. Este océano es el más desconocido por que con la tecnología náutica actual se hace imposible explorarlo, ni siquiera con los más modernos rompehielos se tiene asegurada una buena travesía. Adentrarse entre sus heladas aguas es como viajar a otro planeta helado donde las noches duran meses y el frío se perpetúa en los -18 grados centígrados. En sus glaciales superficies y por debajo de ellas quizás se encuentren congeladas las huellas del pasado de nuestra GEA.
El Pacífico, 181 millones de kilómetros cuadrados le convierten en el más grande depósito de agua de nuestro planeta. Las fosas marinas más profundas se hallan en él. Es ahí dónde la Ciencia cada día descubre nuevos y extraños seres vivos de los cuales no se conocía su existencia real. El celacanto un verdadero fósil viviente del que pudieron partir los primeros cambios hacia nuestra evolución mamífera fue capturado en Indonesia, dando por sentado que no estaban desaparecidos sino protegidos en las grandes fosas abisales. Salteado de infinidad de islas volcánicas y exóticas. En ellas cientos de relatos de antiguas civilizaciones que dormitan en las profundidades de este Pacífico templado.
El Antártico, 35 millones de kilómetros cuadrados, cercano al Polo Sur. Plagado de peligros como los icebergs, continuos desgarros de sus grandes masas heladas hacen casi imposible la vida en él. Ronda casi los -30 grados centígrados.
El Atlántico, 82 millones de kilómetros cuadrados de agua salada. Atravesado por una cordillera submarina, dorsal centro atlántico. Que puede verse como islote en Islandia. Del Atlántico y sus misterios se han hablado sin cese desde hace milenios. Platón ubicó allí el continente de la Atlántida sumergido tras un seísmo. Al igual que el Pacífico su carácter templado facilita la vida. De sus aguas surgen enigmas de seres gigantescos como el reciente caso de los calamares gigantes canarios.
El Índico, 73 millones de kilómetros cuadrados de mar. Poseedor de una gran fosa abisal, la de Java. Y poseedor de una destruida Isla de Krakatoa, engullida en 1883 por el volcán de su interior.

Peligros Oceánicos Al ser generador constante de clima y estar a disposición de las presiones de las aguas que lo forman, al sufrir los cambios y mutaciones del planeta y su núcleo desde una proximidad inquietante...terminan por ser, los productores de grandes peligros y sus transmisores más temibles. Para empezar los deshielos de los Océanos Antártico y Ártico provocan un aumento de la masa acuosa del planeta. Dicho de otra manera: cada año el mar gana tierra unos 5 centímetros. La continua erosión de sus oleajes en las costas provocan los dibujos de nuestros continentes. A veces se trata de un proceso lento, millones de años moldeando las zonas litorales. Pero igualmente peligrosas, pues en la historia se han dado casos de aldeas de pescadores que han terminado por ser engullidas totalmente por el mar. De todas formas estos serían los peligros menos importantes que nos depararían los océanos, los hay más voraces, rápidos y violentos.
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Icebergs, productos de rupturas de las masas glaciales de los océanos Ártico y Antártico. Kilométricas islas flotantes de macizo hielo que pueden tardar años en deshacerse, siglos. A su paso, esas demoledoras moles marinas son un peligro de puntiagudas formas para la navegación, uno de ellos hundió al Titanic. Y se les puede ver incluso deslizándose por el Atlántico Norte.
Maremotos: Producidos por las tensiones de las placas de la corteza terrestre que terminan afectando a la presión del agua que sostienen. Poco más se sabe de ellos.
Tsunamis u olas gigantescas: En el mar apenas son perceptibles. En zonas de costa pueden ser devastadoras devorando ciudades enteras a su paso. Java y Sumatra fueron testigos de estas enormes olas cuando en 1883 más de 36.000 ciudadanos de sus litorales perdieron la vida. 60.000 almas portuguesas corrieron idéntica suerte en 1775, bajo olas de más de 17 metros de altura y unas velocidades de casi 100 Km. /h.
Huracanes: resultado de tormentas cuyos vientos alcanzan más de 118-130 Km. /h. Produciendo oleaje y espuma marina de considerables proporciones. Suelen formarse en zonas cálidas. Aún estamos intentando olvidar los daños del huracán Mitch.
Remolinos: Muchos marinos afirman a ver sido testigos de éstos. Se tratan de enormes espirales de agua que giran en forma centrifuga a grandes velocidades y que engullen todo a su paso, llevándolo hasta los fosos marinos. Se forman con distinto diámetro. Son muy raros de ver en la actualidad. En historia, sin embargo, se narran sucesos de barcos de pesca que fueron devorados por brazos de mar.
El Agua preocupa a la ciencia Nuestra Ciencia actual sabe que desvelar los secretos del mar es poseer los conocimientos de la vida y la subsistencia en este planeta. Poder prever las catástrofes, aprender a aprovechar la energía de los océanos son algunos de los retos vigentes en nuestra sociedad. Investigarlos nos reporta información sobre nuestro pasado y posible futuro. Hoy se puede hacer algo tan increíble como escanear y rastrear con exactitud las geografías marinas. Un satélite militar, El Geosat y las ayudas de otro europeo ERS-1 se dedican a tal empeño. Fallas, cordilleras, fosas, conexiones continentales desconocidas van saliendo a la luz. Los mismos satélites intentan predecir la climatología terrestre. Incluso, los oleajes son minuciosamente seguidos con los rastreadores GPS insertados a los satélites vigentes en la actualidad y controlados desde la Universidad de Tokio. La parte médica está interesada en descubrir las influencias de la Luna y las mareas en el comportamiento de los animales. La genética retrocede a los orígenes marinos para encontrar el momento cero. Una ciencia empeñada en hallar respuesta puede... encontrarlas. Mientras esto sucede las aguas siguen ganando tierra. La vida evolucionando libremente lejana a los ojos de los caminantes de la corteza terrestre, que bastante tienen con preocuparse al ver como esa maravilla acuosa que le rodea se vuelve impetuosa e impredecible. Haciendo nacer una última ciencia, la literaria y artística.

DRAGONES ALADOS VUELAN SOBRE MI MENTE


Volví a sentir unas inmensas ganas de vivir cuando descubrí que el sentido de mi vida era el que yo le quisiera dar.
Cuanto más se aproxima uno al sueño, más se va convirtiendo la Leyenda Personal en la verdadera razón de vivir.















apetitto dijo
Exquisita información.
Una bonita forma de ofrecernos información
para ampliar los conocimientos.
Eres toda una enciclopedia.
Un abrazo.
25 Julio 2008 | 02:13 PM